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La Coctelera

QUE DOS AÑOS NO ES NADA...

La verdad es que no sé cómo comenzar. Hace más de dos años que decidí crear este blog, en medio de un impulso de euforia, tras aquel gratísimo encuentro en La Esperanza que denominé "Una fecha para la memoria", y reconozco que fue como si me hubiese tragado la tierra. Es para pensarlo. Ni una palabra más por mi parte.

Podría extenderme acerca de la serie de cosas sucedidas, en relación a la falta de tiempo, los buenos propósitos incumplidos, las averías del PC de casa o el olvido de mis claves de acceso al blog, en el colmo de los despropósitos. Pero sería aburrido o, peor aún, provocaría la carcajada de cualquiera sobre mi cadena de desastres. Y como estamos en clave escolar, yo era de aquellos que en tan tierna etapa no soportaba cualquier sospecha de burla. Ahora, tantos años después, observo el comportamiento de mis hijos y alucino con la genética: ¡Clavaditos!

Bueno. Que si me he animado a estrujarme la memoria en busca de las claves de acceso perdidas (y felizmente recuperadas) es, sobre todo, para responder a los viejos alumnos que se animaron a enviar sus comentarios en estos más de dos años transcurridos. ¡Gracias! De veras. A los que recuerdo porque conocí, a los que no recuerdo pese a haberlos conocido (seguro) y a quienes nunca conocí pero también pasaron por Geneto y por el Calasanz.

Sólo me queda animarlos a que no dejen de lanzar nuevos comentarios. Incluso, a que me envíen fotos o detalles de aquella etapa de nuestras vidas (galarza@telefonica.net). Y que no sea por pedir: exíjanme que no vuelva a dejar que transcurran otros dos años largos más sin dar señales de vida. Sólo sea por cambiar la imagen del blog, subo ahora una fotografía de mi clase, el B, cuando estábamos en sexto curso de EGB, por fuera del comedor del colegio, donde por la tarde aparcaban las guaguas de Melián, las de Transmersa, con los letreros de las líneas en los parabrisas.

Salud a todos.

UNA FECHA PARA LA MEMORIA

Alrededor de ochenta ex alumnos del Colegio San José de Calasanz, pertenecientes a la tercera promoción de EGB (Enseñanza General Básica), nos reunimos el sábado 19 de mayo de 2007 en el restaurante Los Candiles, junto a la carretera de La Esperanza, acompañados de muchos de los que fueron nuestros profesores. Celebrábamos los primeros treinta años transcurridos desde que acabáramos nuestros estudios primarios en aquel recordado centro, sito en San Miguel de Geneto (La Laguna).

Seguramente sin quererlo, el logro de la celebración sirvió para que nos diéramos cuenta de la verdad del dicho: "Donde hubo siempre queda". Treinta años han pasado desde aquella noche de mayo de 1977 en la que el colegio nos organizó una cena, con la asistencia de nuestros padres, y recibimosuna orla conmemorativa. La misma que guardó más de uno y que ahora ha recuperado y distribuido, sobre todo para alegría de aquellos que la habíamos perdido. O que nunca la tuvimos, por razones que no conviene recordar.

Tres décadas después, el encuentro dio para mucho. Incluso para "jugar" a algo parecido a aquello que tanto se repetía durante cualquier noche de Carnaval: ¿Me conoces...? Treinta años dan para cambiar mucho nuestro aspecto -especialmente ensanchar, encorvar y perder el pelo-, pero también, y esosí queimporta, para saborear valores. Especialmente, la amistad.

No sé si seremos capaces de repetirlo. Habrá que esperar hasta mayo de 2008. Pero sí tengo claro que el sábado todos regresamos a casa (algunos, incluso, el domingo) con la enorme satisfacción de haber recuperado un cacho de nuestra memoria. Que no es poco. Volvimos a ser, por momentos, los niños que fuimos en aquel colegio siempre tocado con el viento. Y eso no tiene precio. ¡Felicidades!

PS: Puede que la celebración impulsara más de un buen propósito entre todos los participantes. En mi caso, como no podía ser de otra manera, tiene que ver con la edición de una publicación. De ahí este blog y lo que caiga en su interior a partir de ahora. Trataré de estar a la altura.